16 de septiembre de 2026

"El sueño es un elemento fundamental dentro de un estilo de vida saludable"
Hablamos con el Dr. Álvaro Hernáez sobre la relación entre la calidad del sueño y la salud, y sobre cómo la genética permite analizar si dormir poco, padecer insomnio o roncar pueden aumentar el riesgo de desarrollar distintas enfermedades.
Si tuvieras que resumir este estudio en una idea, ¿cuál sería?
Hasta ahora sabíamos que las personas que tenían problemas para dormir presentaban una serie de problemas de salud asociados, pero no teníamos claro si la asociación entre estos problemas del sueño y la salud era causal o no. Este estudio arroja luz sobre esta cuestión.
Lo que hemos encontrado es que la predisposición genética a tener algunos problemas del sueño, como dormir poco, padecer insomnio o roncar, está causalmente asociada con distintos problemas de salud. Lo hemos hecho mediante un estudio de aleatorización mendeliana —un método de investigación que utiliza variaciones genéticas naturales para estudiar si un factor puede ser causa de una enfermedad, y no solo si está relacionado con ella—, en el que hemos analizado si la predisposición genética a estos problemas del sueño se asocia con problemas de salud.
Hemos observado que dormir poco está asociado de forma potencialmente causal con más problemas osteoarticulares y con otros trastornos, como el reflujo gastroesofágico e incluso el asma.
En el caso del insomnio, este se asocia con problemas cardiovasculares graves, como los infartos de miocardio, y también con la depresión mayor y problemas osteoarticulares. También hemos observado, por ejemplo, que roncar está asociado con una mayor masa y con más problemas inflamatorios.
¿Estas conclusiones se aplican a toda la población o solo a algunas personas?
Las conclusiones del estudio, de hecho, se aplican a todas las personas que presentan estos problemas de salud. Y, de hecho, son el primer paso para investigar si realmente corregir estos problemas podría tener un impacto en la prevención de estas enfermedades.
Nosotros hemos sentado las bases y ahora está en manos de otros investigadores realizar, por ejemplo, ensayos clínicos en los que las personas mejoren estas características para comprobar si, efectivamente, modificarlas de forma positiva puede tener un papel preventivo, como ocurre, por ejemplo, con una alimentación saludable o la práctica de actividad física.
¿En qué momento deberíamos empezar a prevenir estos problemas relacionados con el sueño?
Sabemos que los problemas del sueño son muy prevalentes en la sociedad. Con los ritmos de vida que llevamos, cada vez hay más personas que duermen menos o padecen insomnio, es decir, que se despiertan durante la noche o tienen otros tipos de problemas relacionados con el sueño.
Lo cierto es que actualmente entendemos el estilo de vida como una cuestión integral. Estamos muy convencidos de que la alimentación, la actividad física y evitar hábitos nocivos como el tabaquismo o el consumo de alcohol son fundamentales, y otro pilar, claramente, debe ser mejorar la calidad del sueño.
¿Y cómo podemos mejorar la calidad del sueño?
En el caso de dormir poco, básicamente se trataría de buscar formas de aumentar las horas de sueño.
Los psicólogos y los investigadores especializados en el sueño saben que evitar las pantallas una o dos horas antes de acostarse, evitar cenas muy copiosas justo antes de ir a dormir o no realizar actividad física muy intensa justo antes de acostarse podrían ser algunas formas de mejorar el sueño. Y, en general, seguir cualquier recomendación que hagan los expertos en sueño, ya sean psicólogos, psiquiatras u otros especialistas.
¿Qué resultados os han sorprendido más?
El hecho de encontrar que, por ejemplo, tener problemas de sueño pueda desempeñar un papel potencialmente causal en la enfermedad que más muertes causa en el mundo actualmente, como es el infarto de miocardio, pone de manifiesto que el sueño no es una cuestión menor.
Al final es eso: no dormir correctamente podría llegar a causar infartos. Las consecuencias en cuanto a enfermedades o trastornos mentales o, por ejemplo, otros tipos de problemas quizá no tan graves entraban dentro de lo que podríamos haber anticipado, porque ya sabemos que existe una relación muy importante entre el sueño y la salud mental.
El hecho de que el sueño pueda contribuir a prevenir infartos de miocardio puede ser, sin duda, un primer paso para abrir nuevas vías de prevención de estas enfermedades.
¿Cómo puede ayudarnos la genética a saber si dormir mal es una posible causa y no solo una consecuencia de estar enfermo?
Nosotros ya sabíamos, antes de este estudio, que las personas que tenían una serie de problemas de sueño, básicamente que dormían poco, padecían insomnio o roncaban, por ejemplo, presentaban más problemas de salud.
Pero, claro, también sabemos que las personas que no duermen correctamente suelen tener peores dietas, hacer menos actividad física, probablemente consumir más alcohol y presentar otra serie de características; en general, su salud suele ser peor. Por tanto, no sabíamos si era el sueño o alguna de estas otras características lo que estaba detrás del problema.
La genética puede ayudarnos en este punto, porque lo que hemos hecho es analizar si la predisposición genética a tener estos problemas de sueño también está asociada con los problemas de salud que habíamos identificado en estudios previos.
Y el hecho de que hayamos encontrado, precisamente, que ambos tipos de evidencia apuntan en la misma dirección refuerza la idea de que el sueño tiene realmente un papel causal en estas enfermedades.
¿Qué mensaje te gustaría que la gente se llevara sobre la importancia del sueño?
Pues, sinceramente, que el sueño es un elemento más y, de hecho, bastante importante dentro de un estilo de vida saludable.
Igual que cuidamos nuestra alimentación, hacemos actividad física y evitamos hábitos nocivos como fumar o beber alcohol, tratar de mantener un sueño estructurado y saludable muy probablemente tenga un impacto tan importante o incluso mayor que el resto de elementos necesarios para llevar un estilo de vida saludable.
- Compartir:


