El reporterismo en el infotainment con Samanta Villar en el Máster en Reporterismo
30.04.2019

¿Qué implica estar 24 horas haciendo un reportaje? ¿Cómo se produce un programa? ¿Quién escoge los temas? ¿Cómo se decide dónde poner el límite de lo que entendemos por correcto? Con estas preguntas y sus respuestas, la periodista Samanta Villar abrió la masterclass del Máster Universitario Periodisme Avançat. Reporterisme, titulada “Los programas de autora en televisión. El proceso de elaboración de un nuevo formato televisivo”. Asistieron a la sesión más de cincuenta personas, entre alumnos de Grado y de Máster, profesores, alumni y profesionales del sector audiovisual.

La personificación del contenido

El foco de la sesión fue el infotainment, un formato en el que destaca el entretenimiento combinado con historias sacadas del mundo real: “Cuentas historias desde el periodismo pero ampliando los criterios a la hora de producirlas, con el ritmo que pones y las herramientas de la ficción televisiva”, explicó Villar.

La periodista se centró en las claves para hacer un buen reportaje, usando como ejemplos los vídeos de sus programas. La tendencia actual en televisión, señaló Villar, es crear una marca: “que los espectadores identifiquen un programa con una persona significa que saben en seguida qué van a encontrar, un tono y un ritmo concretos”.

Villar se especializó en periodismo vivencial sin buscarlo, a través de programas como “21 días con Samanta”, que le permitió crear su propia marca. “Siempre me dicen que el próximo programa que haga se llamará “Samanta y basta”, dijo en broma a la audiencia.

Una historia sorprendente y desconocida

Un buen reportaje es el que cuenta una historia reveladora, que desconocíamos y nos sorprendre. De este modo el espectador queda enganchado inmediatamente y necesita saber más sobre lo que les estás explicando. Samanta Villar lo llama el efecto “uau”. Este efecto sorpresa ha de estar también vinculado con unos personajes carismáticos “que estén en el momento crucial de su historia y, sobre todo, que hagan cosas, que haya secuencias en movimiento”.

Una solución para conseguirlo es, según Villar, conversar con los personajes mientras están llevando a cabo la acción, porque de este modo ellos están más tranquilos, y esta acción hace que el espectador aguante una secuencia más larga, hasta que diga: ¡Uau!

Del momento “vida” al manifiesto de Samanta

El proceso de creación de un buen reportaje implica una buena planificación y organización del guión. Si esto se consigue, entonces hay margen para la flexibilidad y la espontaneidad que pueda surgir luego: “Todo lo que ocurre fuera de este guión lo podremos grabar porque estaremos in situ, en el lugar mismo de los hechos, y esto es el momento vida”. Son estos momentos los que luego acaban creando esa naturalidad propia de los programas de periodismo vivencial.

“No nos inventamos nada, no hacemos que nos cuenten lo que ocurre, ni les hacemos repetir nada: lo que hacemos es captar las cosas cuando suceden. Somos personas antes que periodistas”. Y con esta síntesis, Samanta Villar concluyó su clase, aunque todavía dejó un último consejo: “Para tener suerte y una buena carrera profesional hay que generar oportunidades y picar mucha piedra”.

Su último programa es “Vida con Samanta”, de la cadena Cuatro, y su último libro, La carga mental femenina.

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