Blanquerna Universidad Ramon Llull
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Dra. Inés Ramírez

“En la menopausia no deberíamos tener dolor” - Dra. Inés Ramírez

10 de junio de 2026

Hablamos sobre los cambios asociados a la menopausia y la importancia de la divulgación científica para desmontar mitos y mejorar la calidad de vida de las mujeres.

¿Cuál fue el motivo principal que te llevó a escribir el libro Placer en la menopausia?

La motivación inicial fue la necesidad de dar respuesta a una información que a menudo llega sesgada a las consultas. Las pacientes vienen buscando respuestas, y esto nos ha llevado durante años a buscar un equilibrio entre la ciencia, la experiencia clínica y la divulgación.

El libro nace precisamente de ahí: ofrecer conocimiento riguroso pero accesible sobre todo lo que ocurre en el suelo pélvico durante la menopausia, sin tabúes.

¿Cuál es la idea central que quieres que el lector se lleve del libro?

Hay muchos mensajes que quiero transmitir, pero el principal es este: hay que conocerse para poder cuidarse.

También hay una idea clave: a menudo normalizamos cosas que no son normales. Muchos síntomas se han asumido como “habituales” porque los tenían madres o abuelas, pero eso no significa que lo sean.

No deberíamos tener dolor en la menopausia. El libro busca desmitificar y aportar conocimiento para mejorar la calidad de vida. El placer en la menopausia no es solo sexual, sino sentirse bien con el propio cuerpo: no tener dolor, no vivir con miedo a perder orina o tener que modificar la forma de vestir por molestias.

¿Qué creencia errónea sobre la menopausia está más extendida en la sociedad?

Una de las principales es pensar que con la menopausia todo se acaba. No se acaba, se transforma.

Hay cambios inevitables, pero lo que sí podemos modificar es cómo los afrontamos y cómo actuamos ante los síntomas. Por eso es tan importante el conocimiento: saber qué ocurre para poder intervenir.

¿Cómo puede cambiar la calidad de vida de una mujer que entiende mejor esta etapa?

El libro está pensado para mujeres en todas las fases de la menopausia: inicio, proceso y postmenopausia.

Ofrece herramientas prácticas para entender qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo. No solo informa, sino que explica cómo actuar. Incluso incluye códigos QR con vídeos y ejercicios prácticos para trabajar el suelo pélvico y otros aspectos del cuerpo.

También ayuda a entender cambios como la sexualidad, que evoluciona con la edad. No puede ser la misma a los 20 que a los 50 o 60, y hay que adaptarse para evitar sufrimiento y poder disfrutar de esta etapa.

¿Cuáles son los síntomas más infradiagnosticados de la menopausia?

Durante años solo se han visibilizado los sofocos, pero hay muchos más.

Uno de los más frecuentes es la sequedad vulvar, que puede afectar al día a día y provocar picor, escozor y molestias constantes. También la dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales, que puede generar conflictos de pareja y mucha incomprensión si no se habla claramente de lo que está ocurriendo.

Falta información y educación para poder explicar estos síntomas sin tabúes.

¿Cómo puede contribuir la fisioterapia en el tratamiento de estos síntomas?

La fisioterapia especializada tiene un papel muy importante en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Permite trabajar los tejidos vulvares para mejorar su movilidad y elasticidad, igual que se hace con cualquier otra musculatura. Con la bajada de estrógenos, los tejidos se vuelven más rígidos y aparece la atrofia vulvovaginal.

Con técnicas como la radiofrecuencia u otros tratamientos se puede mejorar la calidad del tejido y la vascularización. También es clave que la mujer tome conciencia de esta zona, porque lo que no se mueve ni se cuida tiende a atrofiarse.

Para terminar, ¿qué tres ideas principales del libro destacarías para animar a alguien a leerlo?

Primero, entender qué implica la menopausia: qué cambios aparecen, cuáles se pueden modificar y cuáles deben aceptarse.

Segundo, conocer el propio cuerpo, especialmente las partes que tradicionalmente han sido tabú, para entender cómo está formado y cómo funciona.

Y tercero, que ofrece consejos y ejercicios prácticos para mejorar el bienestar, tanto en lo relativo a la vejiga, el confort vulvar como a la función sexual.

¿Cuál fue el motivo principal que te llevó a escribir el libro Placer en la menopausia?

La motivación inicial fue la necesidad de dar respuesta a una información que a menudo llega sesgada a las consultas. Las pacientes vienen buscando respuestas, y esto nos ha llevado durante años a buscar un equilibrio entre la ciencia, la experiencia clínica y la divulgación.

El libro nace precisamente de ahí: ofrecer conocimiento riguroso pero accesible sobre todo lo que ocurre en el suelo pélvico durante la menopausia, sin tabúes.

¿Cuál es la idea central que quieres que el lector se lleve del libro?

Hay muchos mensajes que quiero transmitir, pero el principal es este: hay que conocerse para poder cuidarse.

También hay una idea clave: a menudo normalizamos cosas que no son normales. Muchos síntomas se han asumido como “habituales” porque los tenían madres o abuelas, pero eso no significa que lo sean.

No deberíamos tener dolor en la menopausia. El libro busca desmitificar y aportar conocimiento para mejorar la calidad de vida. El placer en la menopausia no es solo sexual, sino sentirse bien con el propio cuerpo: no tener dolor, no vivir con miedo a perder orina o tener que modificar la forma de vestir por molestias.

¿Qué creencia errónea sobre la menopausia está más extendida en la sociedad?

Una de las principales es pensar que con la menopausia todo se acaba. No se acaba, se transforma.

Hay cambios inevitables, pero lo que sí podemos modificar es cómo los afrontamos y cómo actuamos ante los síntomas. Por eso es tan importante el conocimiento: saber qué ocurre para poder intervenir.

¿Cómo puede cambiar la calidad de vida de una mujer que entiende mejor esta etapa?

El libro está pensado para mujeres en todas las fases de la menopausia: inicio, proceso y postmenopausia.

Ofrece herramientas prácticas para entender qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo. No solo informa, sino que explica cómo actuar. Incluso incluye códigos QR con vídeos y ejercicios prácticos para trabajar el suelo pélvico y otros aspectos del cuerpo.

También ayuda a entender cambios como la sexualidad, que evoluciona con la edad. No puede ser la misma a los 20 que a los 50 o 60, y hay que adaptarse para evitar sufrimiento y poder disfrutar de esta etapa.

¿Cuáles son los síntomas más infradiagnosticados de la menopausia?

Durante años solo se han visibilizado los sofocos, pero hay muchos más.

Uno de los más frecuentes es la sequedad vulvar, que puede afectar al día a día y provocar picor, escozor y molestias constantes. También la dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales, que puede generar conflictos de pareja y mucha incomprensión si no se habla claramente de lo que está ocurriendo.

Falta información y educación para poder explicar estos síntomas sin tabúes.

¿Cómo puede contribuir la fisioterapia en el tratamiento de estos síntomas?

La fisioterapia especializada tiene un papel muy importante en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Permite trabajar los tejidos vulvares para mejorar su movilidad y elasticidad, igual que se hace con cualquier otra musculatura. Con la bajada de estrógenos, los tejidos se vuelven más rígidos y aparece la atrofia vulvovaginal.

Con técnicas como la radiofrecuencia u otros tratamientos se puede mejorar la calidad del tejido y la vascularización. También es clave que la mujer tome conciencia de esta zona, porque lo que no se mueve ni se cuida tiende a atrofiarse.

Para terminar, ¿qué tres ideas principales del libro destacarías para animar a alguien a leerlo?

Primero, entender qué implica la menopausia: qué cambios aparecen, cuáles se pueden modificar y cuáles deben aceptarse.

Segundo, conocer el propio cuerpo, especialmente las partes que tradicionalmente han sido tabú, para entender cómo está formado y cómo funciona.

Y tercero, que ofrece consejos y ejercicios prácticos para mejorar el bienestar, tanto en lo relativo a la vejiga, el confort vulvar como a la función sexual.

¿Cuál fue el motivo principal que te llevó a escribir el libro Placer en la menopausia?

La motivación inicial fue la necesidad de dar respuesta a una información que a menudo llega sesgada a las consultas. Las pacientes vienen buscando respuestas, y esto nos ha llevado durante años a buscar un equilibrio entre la ciencia, la experiencia clínica y la divulgación.

El libro nace precisamente de ahí: ofrecer conocimiento riguroso pero accesible sobre todo lo que ocurre en el suelo pélvico durante la menopausia, sin tabúes.

¿Cuál es la idea central que quieres que el lector se lleve del libro?

Hay muchos mensajes que quiero transmitir, pero el principal es este: hay que conocerse para poder cuidarse.

También hay una idea clave: a menudo normalizamos cosas que no son normales. Muchos síntomas se han asumido como “habituales” porque los tenían madres o abuelas, pero eso no significa que lo sean.

No deberíamos tener dolor en la menopausia. El libro busca desmitificar y aportar conocimiento para mejorar la calidad de vida. El placer en la menopausia no es solo sexual, sino sentirse bien con el propio cuerpo: no tener dolor, no vivir con miedo a perder orina o tener que modificar la forma de vestir por molestias.

¿Qué creencia errónea sobre la menopausia está más extendida en la sociedad?

Una de las principales es pensar que con la menopausia todo se acaba. No se acaba, se transforma.

Hay cambios inevitables, pero lo que sí podemos modificar es cómo los afrontamos y cómo actuamos ante los síntomas. Por eso es tan importante el conocimiento: saber qué ocurre para poder intervenir.

¿Cómo puede cambiar la calidad de vida de una mujer que entiende mejor esta etapa?

El libro está pensado para mujeres en todas las fases de la menopausia: inicio, proceso y postmenopausia.

Ofrece herramientas prácticas para entender qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo. No solo informa, sino que explica cómo actuar. Incluso incluye códigos QR con vídeos y ejercicios prácticos para trabajar el suelo pélvico y otros aspectos del cuerpo.

También ayuda a entender cambios como la sexualidad, que evoluciona con la edad. No puede ser la misma a los 20 que a los 50 o 60, y hay que adaptarse para evitar sufrimiento y poder disfrutar de esta etapa.

¿Cuáles son los síntomas más infradiagnosticados de la menopausia?

Durante años solo se han visibilizado los sofocos, pero hay muchos más.

Uno de los más frecuentes es la sequedad vulvar, que puede afectar al día a día y provocar picor, escozor y molestias constantes. También la dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales, que puede generar conflictos de pareja y mucha incomprensión si no se habla claramente de lo que está ocurriendo.

Falta información y educación para poder explicar estos síntomas sin tabúes.

¿Cómo puede contribuir la fisioterapia en el tratamiento de estos síntomas?

La fisioterapia especializada tiene un papel muy importante en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Permite trabajar los tejidos vulvares para mejorar su movilidad y elasticidad, igual que se hace con cualquier otra musculatura. Con la bajada de estrógenos, los tejidos se vuelven más rígidos y aparece la atrofia vulvovaginal.

Con técnicas como la radiofrecuencia u otros tratamientos se puede mejorar la calidad del tejido y la vascularización. También es clave que la mujer tome conciencia de esta zona, porque lo que no se mueve ni se cuida tiende a atrofiarse.

Para terminar, ¿qué tres ideas principales del libro destacarías para animar a alguien a leerlo?

Primero, entender qué implica la menopausia: qué cambios aparecen, cuáles se pueden modificar y cuáles deben aceptarse.

Segundo, conocer el propio cuerpo, especialmente las partes que tradicionalmente han sido tabú, para entender cómo está formado y cómo funciona.

Y tercero, que ofrece consejos y ejercicios prácticos para mejorar el bienestar, tanto en lo relativo a la vejiga, el confort vulvar como a la función sexual.

¿Cuál fue el motivo principal que te llevó a escribir el libro Placer en la menopausia?

La motivación inicial fue la necesidad de dar respuesta a una información que a menudo llega sesgada a las consultas. Las pacientes vienen buscando respuestas, y esto nos ha llevado durante años a buscar un equilibrio entre la ciencia, la experiencia clínica y la divulgación.

El libro nace precisamente de ahí: ofrecer conocimiento riguroso pero accesible sobre todo lo que ocurre en el suelo pélvico durante la menopausia, sin tabúes.

¿Cuál es la idea central que quieres que el lector se lleve del libro?

Hay muchos mensajes que quiero transmitir, pero el principal es este: hay que conocerse para poder cuidarse.

También hay una idea clave: a menudo normalizamos cosas que no son normales. Muchos síntomas se han asumido como “habituales” porque los tenían madres o abuelas, pero eso no significa que lo sean.

No deberíamos tener dolor en la menopausia. El libro busca desmitificar y aportar conocimiento para mejorar la calidad de vida. El placer en la menopausia no es solo sexual, sino sentirse bien con el propio cuerpo: no tener dolor, no vivir con miedo a perder orina o tener que modificar la forma de vestir por molestias.

¿Qué creencia errónea sobre la menopausia está más extendida en la sociedad?

Una de las principales es pensar que con la menopausia todo se acaba. No se acaba, se transforma.

Hay cambios inevitables, pero lo que sí podemos modificar es cómo los afrontamos y cómo actuamos ante los síntomas. Por eso es tan importante el conocimiento: saber qué ocurre para poder intervenir.

¿Cómo puede cambiar la calidad de vida de una mujer que entiende mejor esta etapa?

El libro está pensado para mujeres en todas las fases de la menopausia: inicio, proceso y postmenopausia.

Ofrece herramientas prácticas para entender qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo. No solo informa, sino que explica cómo actuar. Incluso incluye códigos QR con vídeos y ejercicios prácticos para trabajar el suelo pélvico y otros aspectos del cuerpo.

También ayuda a entender cambios como la sexualidad, que evoluciona con la edad. No puede ser la misma a los 20 que a los 50 o 60, y hay que adaptarse para evitar sufrimiento y poder disfrutar de esta etapa.

¿Cuáles son los síntomas más infradiagnosticados de la menopausia?

Durante años solo se han visibilizado los sofocos, pero hay muchos más.

Uno de los más frecuentes es la sequedad vulvar, que puede afectar al día a día y provocar picor, escozor y molestias constantes. También la dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales, que puede generar conflictos de pareja y mucha incomprensión si no se habla claramente de lo que está ocurriendo.

Falta información y educación para poder explicar estos síntomas sin tabúes.

¿Cómo puede contribuir la fisioterapia en el tratamiento de estos síntomas?

La fisioterapia especializada tiene un papel muy importante en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Permite trabajar los tejidos vulvares para mejorar su movilidad y elasticidad, igual que se hace con cualquier otra musculatura. Con la bajada de estrógenos, los tejidos se vuelven más rígidos y aparece la atrofia vulvovaginal.

Con técnicas como la radiofrecuencia u otros tratamientos se puede mejorar la calidad del tejido y la vascularización. También es clave que la mujer tome conciencia de esta zona, porque lo que no se mueve ni se cuida tiende a atrofiarse.

Para terminar, ¿qué tres ideas principales del libro destacarías para animar a alguien a leerlo?

Primero, entender qué implica la menopausia: qué cambios aparecen, cuáles se pueden modificar y cuáles deben aceptarse.

Segundo, conocer el propio cuerpo, especialmente las partes que tradicionalmente han sido tabú, para entender cómo está formado y cómo funciona.

Y tercero, que ofrece consejos y ejercicios prácticos para mejorar el bienestar, tanto en lo relativo a la vejiga, el confort vulvar como a la función sexual.

¿Cuál fue el motivo principal que te llevó a escribir el libro Placer en la menopausia?

La motivación inicial fue la necesidad de dar respuesta a una información que a menudo llega sesgada a las consultas. Las pacientes vienen buscando respuestas, y esto nos ha llevado durante años a buscar un equilibrio entre la ciencia, la experiencia clínica y la divulgación.

El libro nace precisamente de ahí: ofrecer conocimiento riguroso pero accesible sobre todo lo que ocurre en el suelo pélvico durante la menopausia, sin tabúes.

¿Cuál es la idea central que quieres que el lector se lleve del libro?

Hay muchos mensajes que quiero transmitir, pero el principal es este: hay que conocerse para poder cuidarse.

También hay una idea clave: a menudo normalizamos cosas que no son normales. Muchos síntomas se han asumido como “habituales” porque los tenían madres o abuelas, pero eso no significa que lo sean.

No deberíamos tener dolor en la menopausia. El libro busca desmitificar y aportar conocimiento para mejorar la calidad de vida. El placer en la menopausia no es solo sexual, sino sentirse bien con el propio cuerpo: no tener dolor, no vivir con miedo a perder orina o tener que modificar la forma de vestir por molestias.

¿Qué creencia errónea sobre la menopausia está más extendida en la sociedad?

Una de las principales es pensar que con la menopausia todo se acaba. No se acaba, se transforma.

Hay cambios inevitables, pero lo que sí podemos modificar es cómo los afrontamos y cómo actuamos ante los síntomas. Por eso es tan importante el conocimiento: saber qué ocurre para poder intervenir.

¿Cómo puede cambiar la calidad de vida de una mujer que entiende mejor esta etapa?

El libro está pensado para mujeres en todas las fases de la menopausia: inicio, proceso y postmenopausia.

Ofrece herramientas prácticas para entender qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo. No solo informa, sino que explica cómo actuar. Incluso incluye códigos QR con vídeos y ejercicios prácticos para trabajar el suelo pélvico y otros aspectos del cuerpo.

También ayuda a entender cambios como la sexualidad, que evoluciona con la edad. No puede ser la misma a los 20 que a los 50 o 60, y hay que adaptarse para evitar sufrimiento y poder disfrutar de esta etapa.

¿Cuáles son los síntomas más infradiagnosticados de la menopausia?

Durante años solo se han visibilizado los sofocos, pero hay muchos más.

Uno de los más frecuentes es la sequedad vulvar, que puede afectar al día a día y provocar picor, escozor y molestias constantes. También la dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales, que puede generar conflictos de pareja y mucha incomprensión si no se habla claramente de lo que está ocurriendo.

Falta información y educación para poder explicar estos síntomas sin tabúes.

¿Cómo puede contribuir la fisioterapia en el tratamiento de estos síntomas?

La fisioterapia especializada tiene un papel muy importante en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Permite trabajar los tejidos vulvares para mejorar su movilidad y elasticidad, igual que se hace con cualquier otra musculatura. Con la bajada de estrógenos, los tejidos se vuelven más rígidos y aparece la atrofia vulvovaginal.

Con técnicas como la radiofrecuencia u otros tratamientos se puede mejorar la calidad del tejido y la vascularización. También es clave que la mujer tome conciencia de esta zona, porque lo que no se mueve ni se cuida tiende a atrofiarse.

Para terminar, ¿qué tres ideas principales del libro destacarías para animar a alguien a leerlo?

Primero, entender qué implica la menopausia: qué cambios aparecen, cuáles se pueden modificar y cuáles deben aceptarse.

Segundo, conocer el propio cuerpo, especialmente las partes que tradicionalmente han sido tabú, para entender cómo está formado y cómo funciona.

Y tercero, que ofrece consejos y ejercicios prácticos para mejorar el bienestar, tanto en lo relativo a la vejiga, el confort vulvar como a la función sexual.

¿Cuál fue el motivo principal que te llevó a escribir el libro Placer en la menopausia?

La motivación inicial fue la necesidad de dar respuesta a una información que a menudo llega sesgada a las consultas. Las pacientes vienen buscando respuestas, y esto nos ha llevado durante años a buscar un equilibrio entre la ciencia, la experiencia clínica y la divulgación.

El libro nace precisamente de ahí: ofrecer conocimiento riguroso pero accesible sobre todo lo que ocurre en el suelo pélvico durante la menopausia, sin tabúes.

¿Cuál es la idea central que quieres que el lector se lleve del libro?

Hay muchos mensajes que quiero transmitir, pero el principal es este: hay que conocerse para poder cuidarse.

También hay una idea clave: a menudo normalizamos cosas que no son normales. Muchos síntomas se han asumido como “habituales” porque los tenían madres o abuelas, pero eso no significa que lo sean.

No deberíamos tener dolor en la menopausia. El libro busca desmitificar y aportar conocimiento para mejorar la calidad de vida. El placer en la menopausia no es solo sexual, sino sentirse bien con el propio cuerpo: no tener dolor, no vivir con miedo a perder orina o tener que modificar la forma de vestir por molestias.

¿Qué creencia errónea sobre la menopausia está más extendida en la sociedad?

Una de las principales es pensar que con la menopausia todo se acaba. No se acaba, se transforma.

Hay cambios inevitables, pero lo que sí podemos modificar es cómo los afrontamos y cómo actuamos ante los síntomas. Por eso es tan importante el conocimiento: saber qué ocurre para poder intervenir.

¿Cómo puede cambiar la calidad de vida de una mujer que entiende mejor esta etapa?

El libro está pensado para mujeres en todas las fases de la menopausia: inicio, proceso y postmenopausia.

Ofrece herramientas prácticas para entender qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo. No solo informa, sino que explica cómo actuar. Incluso incluye códigos QR con vídeos y ejercicios prácticos para trabajar el suelo pélvico y otros aspectos del cuerpo.

También ayuda a entender cambios como la sexualidad, que evoluciona con la edad. No puede ser la misma a los 20 que a los 50 o 60, y hay que adaptarse para evitar sufrimiento y poder disfrutar de esta etapa.

¿Cuáles son los síntomas más infradiagnosticados de la menopausia?

Durante años solo se han visibilizado los sofocos, pero hay muchos más.

Uno de los más frecuentes es la sequedad vulvar, que puede afectar al día a día y provocar picor, escozor y molestias constantes. También la dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales, que puede generar conflictos de pareja y mucha incomprensión si no se habla claramente de lo que está ocurriendo.

Falta información y educación para poder explicar estos síntomas sin tabúes.

¿Cómo puede contribuir la fisioterapia en el tratamiento de estos síntomas?

La fisioterapia especializada tiene un papel muy importante en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Permite trabajar los tejidos vulvares para mejorar su movilidad y elasticidad, igual que se hace con cualquier otra musculatura. Con la bajada de estrógenos, los tejidos se vuelven más rígidos y aparece la atrofia vulvovaginal.

Con técnicas como la radiofrecuencia u otros tratamientos se puede mejorar la calidad del tejido y la vascularización. También es clave que la mujer tome conciencia de esta zona, porque lo que no se mueve ni se cuida tiende a atrofiarse.

Para terminar, ¿qué tres ideas principales del libro destacarías para animar a alguien a leerlo?

Primero, entender qué implica la menopausia: qué cambios aparecen, cuáles se pueden modificar y cuáles deben aceptarse.

Segundo, conocer el propio cuerpo, especialmente las partes que tradicionalmente han sido tabú, para entender cómo está formado y cómo funciona.

Y tercero, que ofrece consejos y ejercicios prácticos para mejorar el bienestar, tanto en lo relativo a la vejiga, el confort vulvar como a la función sexual.

¿Cuál fue el motivo principal que te llevó a escribir el libro Placer en la menopausia?

La motivación inicial fue la necesidad de dar respuesta a una información que a menudo llega sesgada a las consultas. Las pacientes vienen buscando respuestas, y esto nos ha llevado durante años a buscar un equilibrio entre la ciencia, la experiencia clínica y la divulgación.

El libro nace precisamente de ahí: ofrecer conocimiento riguroso pero accesible sobre todo lo que ocurre en el suelo pélvico durante la menopausia, sin tabúes.

¿Cuál es la idea central que quieres que el lector se lleve del libro?

Hay muchos mensajes que quiero transmitir, pero el principal es este: hay que conocerse para poder cuidarse.

También hay una idea clave: a menudo normalizamos cosas que no son normales. Muchos síntomas se han asumido como “habituales” porque los tenían madres o abuelas, pero eso no significa que lo sean.

No deberíamos tener dolor en la menopausia. El libro busca desmitificar y aportar conocimiento para mejorar la calidad de vida. El placer en la menopausia no es solo sexual, sino sentirse bien con el propio cuerpo: no tener dolor, no vivir con miedo a perder orina o tener que modificar la forma de vestir por molestias.

¿Qué creencia errónea sobre la menopausia está más extendida en la sociedad?

Una de las principales es pensar que con la menopausia todo se acaba. No se acaba, se transforma.

Hay cambios inevitables, pero lo que sí podemos modificar es cómo los afrontamos y cómo actuamos ante los síntomas. Por eso es tan importante el conocimiento: saber qué ocurre para poder intervenir.

¿Cómo puede cambiar la calidad de vida de una mujer que entiende mejor esta etapa?

El libro está pensado para mujeres en todas las fases de la menopausia: inicio, proceso y postmenopausia.

Ofrece herramientas prácticas para entender qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo. No solo informa, sino que explica cómo actuar. Incluso incluye códigos QR con vídeos y ejercicios prácticos para trabajar el suelo pélvico y otros aspectos del cuerpo.

También ayuda a entender cambios como la sexualidad, que evoluciona con la edad. No puede ser la misma a los 20 que a los 50 o 60, y hay que adaptarse para evitar sufrimiento y poder disfrutar de esta etapa.

¿Cuáles son los síntomas más infradiagnosticados de la menopausia?

Durante años solo se han visibilizado los sofocos, pero hay muchos más.

Uno de los más frecuentes es la sequedad vulvar, que puede afectar al día a día y provocar picor, escozor y molestias constantes. También la dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales, que puede generar conflictos de pareja y mucha incomprensión si no se habla claramente de lo que está ocurriendo.

Falta información y educación para poder explicar estos síntomas sin tabúes.

¿Cómo puede contribuir la fisioterapia en el tratamiento de estos síntomas?

La fisioterapia especializada tiene un papel muy importante en el síndrome genitourinario de la menopausia.

Permite trabajar los tejidos vulvares para mejorar su movilidad y elasticidad, igual que se hace con cualquier otra musculatura. Con la bajada de estrógenos, los tejidos se vuelven más rígidos y aparece la atrofia vulvovaginal.

Con técnicas como la radiofrecuencia u otros tratamientos se puede mejorar la calidad del tejido y la vascularización. También es clave que la mujer tome conciencia de esta zona, porque lo que no se mueve ni se cuida tiende a atrofiarse.

Para terminar, ¿qué tres ideas principales del libro destacarías para animar a alguien a leerlo?

Primero, entender qué implica la menopausia: qué cambios aparecen, cuáles se pueden modificar y cuáles deben aceptarse.

Segundo, conocer el propio cuerpo, especialmente las partes que tradicionalmente han sido tabú, para entender cómo está formado y cómo funciona.

Y tercero, que ofrece consejos y ejercicios prácticos para mejorar el bienestar, tanto en lo relativo a la vejiga, el confort vulvar como a la función sexual.

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