Blanquerna Universidad Ramon Llull
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esport com a vector de pau

Blanquerna reflexiona sobre el papel del deporte como herramienta de paz y transformación social

14 de octubre de 2026

La FPCEE Blanquerna-URL y Catalunya Internacional impulsan una jornada sobre el potencial del deporte para fomentar la convivencia, la cooperación internacional y la cohesión social, en el marco del Milenario de las Asambleas de Paz y Tregua.

El deporte es competición, pero también puede ser un espacio de diálogo, inclusión y construcción de vínculos. Esta ha sido una de las ideas centrales de la jornada El deporte, vector de paz y constructor de puentes. Del Milenario de las Asambleas de Paz y Tregua (1027-2027) a la diplomacia deportiva contemporánea, celebrada el 13 de octubre en el Auditorio de la FPCEE Blanquerna-URL.

El encuentro, organizado conjuntamente por Blanquerna y Catalunya Internacional, con la colaboración de la Generalitat de Catalunya, ha reunido a representantes institucionales, académicos y profesionales del sector para reflexionar sobre la capacidad del deporte para generar espacios de convivencia y contribuir a la construcción de la paz.

El deporte como espacio de convivencia

La jornada ha comenzado con las intervenciones de Jordi Riera, director general de la Fundació Blanquerna; Laura Foraster i Lloret, directora general de Catalunya Internacional; Manel Vila, comisionado del Parlament de Catalunya para la conmemoración del Milenario de las Asambleas de Paz y Tregua, y Abel García, representante de la Consejería de Deportes.

Jordi Riera ha puesto en valor el potencial del deporte para transmitir valores como el respeto y la cooperación, pero también ha advertido sobre las contradicciones presentes en determinados entornos deportivos, como las manifestaciones racistas y xenófobas o las actitudes que convierten al rival en un enemigo. En este sentido, ha defendido la necesidad de impulsar iniciativas capaces de trasladar estos valores a acciones y cambios reales.

Laura Foraster ha reivindicado el deporte como un lenguaje universal capaz de conectar a personas, comunidades y países, mientras que Manel Vila ha vinculado esta capacidad de cohesión con el legado de las Asambleas de Paz y Tregua y su voluntad histórica de proteger a las personas frente a la violencia.

Abel García, por su parte, ha centrado su intervención en la dimensión cotidiana del deporte y en la importancia de crear entornos seguros y acogedores. También ha destacado que competir y querer ganar es compatible con respetar al adversario y generar vínculos entre personas diversas.

Las intervenciones han coincidido en entender la paz no solo como la ausencia de conflictos, sino también como la creación de espacios de convivencia, respeto y participación.

Tom Woodhouse: de la investigación sobre la paz a la acción comunitaria

La ponencia inaugural, «El deporte como vector de paz y proyección internacional», ha corrido a cargo de Tom Woodhouse, vinculado a la Bradford University y al Institute for Economics & Peace. Presentado por Raül Romeva, profesor de Blanquerna, Woodhouse ha abordado cómo la investigación sobre la paz y los conflictos puede conectar con proyectos deportivos orientados a generar transformación social.

Uno de los conceptos principales de su intervención ha sido la diferencia entre paz negativa, entendida como la ausencia de violencia, y paz positiva, relacionada con las estructuras y las condiciones sociales que permiten construir comunidades más inclusivas, seguras y cooperativas.

Woodhouse ha presentado experiencias de las fundaciones vinculadas a clubes de fútbol ingleses que desarrollan proyectos de inclusión de minorías y de acompañamiento a personas refugiadas. También ha expuesto un proyecto comunitario desarrollado en Colombia, donde el fútbol se utiliza para trabajar con niños y jóvenes en contextos marcados por la violencia.

La iniciativa combina la práctica deportiva con el conocimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) e implica también a las familias y a los facilitadores locales para conseguir que el proyecto tenga continuidad dentro de la comunidad.

Este tipo de experiencias, ha explicado Woodhouse, muestran que el deporte puede contribuir a trabajar factores asociados a la paz positiva, como la educación, la confianza, la convivencia y la participación comunitaria.

El ponente también ha destacado la importancia de conectar de manera más sólida la investigación académica con la práctica deportiva. Sistematizar las experiencias, evaluar su impacto y formar a las personas que trabajan directamente con las comunidades son elementos clave para que las iniciativas puedan consolidarse y replicarse.

Experiencias que amplían la dimensión social del deporte

La jornada ha continuado con una mesa de experiencias con la participación de Lluís Rabaneda, de Paddle Worldwide; Maria Solé, de la Federación Catalana de Baloncesto; Jordi Escribà, de B-Link, y Pep Escoda, del CAR de Sant Cugat.

Lluís Rabaneda ha explicado la evolución de Paddle Worldwide y la voluntad de la organización de ir más allá de la competición para incorporar cuestiones como la igualdad de género, la sostenibilidad, la transparencia y la inclusión. También ha destacado la importancia de crear alianzas con universidades e instituciones, facilitar la participación de deportistas refugiados y conseguir que las instalaciones deportivas generen un retorno social.

Maria Solé ha presentado las iniciativas de solidaridad internacional de la Federación Catalana de Baloncesto, que apoya a clubes federados que desarrollan proyectos de cooperación con ONG, fundaciones y asociaciones de otros países. Entre las acciones se encuentran ayudas económicas, donaciones de material deportivo y apoyo a desplazamientos y formaciones.

Solé también ha subrayado la importancia de formar a personas sobre el terreno para que los proyectos puedan tener continuidad y arraigar en las comunidades donde se desarrollan.

Por parte de B-Link, Jordi Escribà ha abordado el acompañamiento a entidades que buscan financiación europea para desarrollar sus proyectos. Escribà ha remarcado especialmente la importancia de la comunicación para construir propuestas capaces de conectar deporte, formación, cohesión social, instituciones y posibles colaboradores.

Finalmente, Pep Escoda ha presentado la evolución del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat (CAR) y las medidas que se desarrollan para apoyar a los deportistas en el camino hacia la excelencia, al tiempo que ha puesto en valor la calidad del centro y los resultados alcanzados por sus deportistas en competiciones de primer nivel.

Convertir los valores en acciones

Las diferentes intervenciones de la jornada han mostrado que el potencial transformador del deporte no depende únicamente de los valores que tradicionalmente se le atribuyen. Para que pueda contribuir de manera efectiva a la construcción de paz, inclusión y cohesión social, se necesitan estructuras, recursos, alianzas y herramientas de evaluación que permitan convertir las intenciones en acciones sostenibles.

La jornada ha puesto así sobre la mesa el reto de entender el deporte no como una solución automática a los conflictos, sino como una herramienta que, vinculada a la educación, la investigación y el trabajo comunitario, puede ayudar a construir puentes entre personas y comunidades.

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