"Conocer la metodología de la investigación es fundamental para los futuros farmacéuticos"
28.02.2018

Escuchar el Dr. Joel Montané hablar de su investigación sobre un fármaco para curar la diabetes es entender hasta qué punto la investigación es vocacional.

Estudió química y bioquímica en la UAB, hizo la tesis en el campo de la terapia génica en la Facultad de Veterinaria con la Dra. Fátima Bosch y luego se marchó a Canadá para seguir la investigación en este ámbito. Siete años después volvió a Barcelona para continuar el trabajo de investigación en el Hospital Clínico. Actualmente trabaja en una consultoría que ayuda a los investigadores a diseñar correctamente estudios preclínicos y clínicos que puedan llegar óptimamente a la comercialización y lo compagina desde el año pasado con las clases en el grado en Farmacia de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna-URL. Imparte las asignaturas de Toxicología y Metodología de la Investigación y coordina las relaciones internacionales del grado de Farmacia.

Química, Bioquímica, terapia génica ... Dispone de una amplia experiencia en la investigación en un nuevo tratamiento para la diabetes y lo explica con pasión. ¿Su dedicación a este ámbito fue vocacional?
La parte de biomedicina es vocacional. Desde pequeño hacía experimentos, me gustaba la medicina, la farmacia, los medicamentos, sin que en casa hubiera nadie que se dedicara a esto. Mis padres son pedagogos. Mientras estudiaba la carrera a mi hermano le diagnosticaron diabetes y entonces busqué toda la información sobre el tema, los tratamientos, los fármacos ...

Y se dedicó de lleno.
Busqué información de grupos que estudiaban esto y encontré el de la Dra. Fátima Bosch en Veterinaria de la UAB. Pedí hacer el doctorado allí cuando ni siquiera sabía exactamente qué implicaba hacer el doctorado. La injusticia de una enfermedad como la diabetes me empujó hacia aquí. Trabajé un verano haciendo prácticas, aún no había terminado la carrera, y luego ya hice la tesis. Quería trabajar en una terapia para curar la diabetes tipo 1 y me inició en la terapia génica.

¿En qué consiste?
Coges un virus y le sacas el material genético, entonces colocas en su sitio el material genético terapéutico de interés, como por ejemplo, el gen de la insulina. Al final, acabas con un virus que, cuando te infecta, en lugar de ponerte enfermo, te produce insulina. Este virus lo inyectábamos en ratones diabéticos y se curaban. La segunda parte de este estudio era hacerlo con animales más grandes y lo empecé con perros, esta fue la parte más dura de la tesis.

¿Por qué?
No es lo mismo un ratón que un perro. El perro es muy cercano, y el cuidado de la diabetes, pero también sientes más su sufrimiento. La única recompensa es que si esto funciona puedes llegar a ayudar a pacientes con diabetes, y entonces el precio psicológico que has pagado ha valido la pena.

¿Es obligatorio hacerlo así?
En general, cualquier fármaco que se quiera aprobar requiere una serie de experimentos obligatorios, entre los cuales, algunos con animales.

Todavía hay que hacer experimentación con animales. Plantea dilemas éticos...
Ahora, por suerte, tenemos los comités éticos. Te guían y te asesoramos a la hora de tomar decisiones de este tipo que no siempre son fáciles. Ahora está todo muy regulado a todos los niveles, cualquier experimento con ratones o con otros animales requiere la aprobación de un comité ético, tienes que explicar cada paso que vas a hacer con ellos, con qué hilo los coserás, cuánto tiempo de recuperación necesitará, etc. Si trabajas con animales, tienes que justificar muy por qué necesitas hacerlo de esta determinada manera. Por otra parte, la tecnología y los avances en este sentido permiten ahorrar muchos experimentos con animales también.

¿La segunda parte del estudio en el que participó llegó a buen puerto?
La segunda fase en perros todavía está en investigación. De hecho, ya se han publicado varios artículos. La fase preclínica de desarrollo de un fármaco dura muchos años y, sobre todo, cuesta mucho dinero. En este sentido, en general, un laboratorio de entorno universitario no puede asumir todo el coste asociado en estas fases de desarrollo.

Hacen falta las empresas, la industria farmacéutica. Usted que ha vivido este proceso, que sabe lo que cuesta, ¿cómo se siente cuando se ataca la industria farmacéutica?
Es un tema complejo. El desarrollo de un medicamento es muy costoso, desde la investigación previa hasta su autorización. Todas las etapas que se deben ir pasando hasta llegar al paciente necesitan demostrar la eficacia y la seguridad del fármaco. Cuando le das un ibuprofeno a tu hijo, aquel fármaco ha tenido que pasar muchísimos controles, que hacen que todo sea carísimo, pero el resultado es que tu hijo se tome un fármaco seguro y no le pase nada. En este sentido yo estoy con la industria, ya que ayudan a tirar la investigación adelante y crean un avance tecnológico importante. Por otra parte, estas empresas también pueden tener una parte social importante para financiar becas a estudiantes para hacer tesis e investigación, por ejemplo. Ahora, la parte negativa es que estas empresas apuestan por su negocio y terminan pidiendo precios que quizás no representan el valor real del medicamento siendo a veces no coste-efectivos. Pero es evidente que cualquier persona que tenga un negocio hará lo mismo. Lo que critico, o lo que no me gusta, es que a veces se desperdicia mucho dinero y que quizás no sería necesario y se podría aprovechar en otros ámbitos.

¿Y si el dinero para la búsqueda de nuevos fármacos fuera todo público?
Sería sesgado. El gobierno decidiría que hay que investigar, y eso sería como una dictadura intelectual.

¿Pasa en todas partes lo mismo? ¿Estamos mejor o peor?
En la mayoría de los países pasa lo mismo, y quizás en algunos la situación es peor. La ciencia en general tiene financiación pública y privada. Y con esto te aseguras unos estándares de dinero público que irán donde quiera el gobierno y uno privado que irán donde quieran las empresas. Nuestro problema es que hay poco dinero para la investigación en general. El científico se nutre del dinero que se aportaron en legislaturas anteriores y todavía notamos la crisis. Muchas becas que antes eran para recién doctorado ahora las piden los seniors. Como hay pocas opciones se crea un cuello de embudo y la competitividad se hace muy grande.

¿Hemos avanzado en el tratamiento de la diabetes?
Sí, hemos avanzado, pero no al nivel que a mí me gustaría. En cuanto a terapias avanzadas, hemos avanzado a un nivel preclínico y al inicio del clínico. En lo que sí se ha avanzado en cuanto al tratamiento del paciente es en la tecnología. Creo que el futuro inmediato de los diabéticos puede que no sea que tengan un páncreas nuevo, sino que un miniordenador los controlará los niveles de insulina en una bomba inteligente y podrán llevar una vida normal. Creo que la tecnología tendrá un papel importante en la investigación básica clásica.

En la facultad imparte Metodología de la Investigación al grado en Farmacia. Es una buena base para que luego los estudiantes decidan su futuro profesional...
No solo para cuando terminen. Todos los estudiantes de Farmacia deben hacer un trabajo de fin de grado (TFG). Y esto implica un conocimiento, una metodología científica. Se puede hacer el TFG sin hacer metodología de la investigación, pero si tienes los conocimientos, puedes sacar mucho más provecho, puedes profundizar mucho más porque tienes ya la metodología, sabes cómo hacerlo, sabes las estructuras, sabes cómo escribirlo . Y por mucho que luego no hagan ninguna tesis doctoral, este conocimiento debes tenerlo. Yo creo que es una parte implícita para cualquier farmacéutico y un valor añadido que aporta el grado de Blanquerna. Conocer la metodología de la investigación es fundamental para los futuros farmacéuticos.

¿Cómo ve el futuro del profesional de Farmacia?
La profesión está reconvirtiendo. Promete ser muy interesante porque ya desde hace unos años se está trabajando con lo que se conoce como medicina individualizada. Esta nos permitirá saber qué productos le pueden ir mejor o peor a un paciente concreto desde el principio. Nuestros estudiantes están muy bien preparados. Tienen una visión mucho más holística del paciente, y son conscientes del grado de responsabilidad que tienen en sus manos.