Dr. Josep Borrell: "Volver al estado-nación significaría que ningún país europeo sería capaz de enfrentarse a los problemas globales"
31.01.2017

Con el título "Europa tras el Brexit. El futuro de la Unión Europea", el Dr. Josep Borrell, presidente del Parlamento Europeo entre 2004 y 2007, pronunció la conferencia del acto central de la Jornada de Santo Tomás de Aquino, que tuvo lugar el pasado 27 de enero, y que fue presidido por el Dr. Salvador Pié-Ninot, presidente de Blanquerna-URL.

Durante su ponencia, el Dr. Borrell insistió en la necesidad de una Europa unida para hacer frente a la globalización actual: "Volver al estado nación significaría que ningún país europeo sería capaz de enfrentarse a los problemas globales que presenta el mundo de hoy día y que no tienen solución nacional ".

Retos futuros de la Unión Europea (UE)

El Dr. Borrell inició su intervención repasando la situación actual de la UE y los retos a los que se enfrenta: una recuperación económica cierta en conjunto pero desigual entre países, un problema de raíz con el sector bancario, una incapacidad de hacer políticas económicas debido al máximo de crecimiento alcanzado por el euro, una dificultad para desarrollar una política fiscal expansiva y, finalmente, los riesgos políticos derivados del Brexit, el Grexit y la migración. Estos retos a que se enfrenta la UE, insistió el Dr. Borrell, podrían conllevar a largo plazo otros problemas como la pérdida de competitividad de la economía europea, problemas institucionales a la hora de encarar la estructura de las instituciones que forman parte o el futuro del mercado único, la Banking Union, o la CMU y, finalmente, un problema de naturaleza demográfica: "Los europeos suponemos el 6% de la población mundial. nuestra demografía subsiste gracias a la inmigración, pero esto conlleva a la vez problemas de adaptación. No parece que estemos dispuestos a aceptar tantos inmigrantes como sean necesarios para compensar nuestra deficiencia demográfica".

Borrell situó el principal problema de la UE en la falta de confianza de sus ciudadanos, que ya no creen en Europa como instrumento capaz de protegerlos de los riesgos que les preocupan: la amenaza terrorista, el paro, la inseguridad de las fronteras, el riesgo de guerra con el Oriente Medio, la inmigración o la situación económica. "Los europeos ven la UE como un invento del siglo XX no adaptado al momento actual y, por tanto, resurge la idea de estado-nación. De ahí el reflujo nacionalista y estatalista actual. Queremos volver a casa, queremos levantar fronteras".

Driving fuerzas de la UE

Sin embargo, el Dr. Borrell recordó que sí hubo un momento en el que la UE tenía buenas razones de ser. La construcción de la paz fue la principal, el "never again": "Después de cincuenta millones de muertos, Europa quería paz entre los europeos. Pero esta paz ya no moviliza, porque precisamente los jóvenes de hoy en día ya no han vivido ninguna guerra y no saben lo que es. Europa es víctima de su propio éxito". Otra de las razones para la construcción de una Europa unida era, según explicó el Dr. Borrell, la amenaza soviética: "La guerra fría fue un gran incentivo para que los europeos del oeste se unieran, y Estados Unidos apoyaba esta integración europea". Una tercera razón fue la rehabilitación alemana: "Alemania se rehabilita con la bandera europea, vuelve a existir políticamente y se redime. Pero ahora esto tampoco tiene continuidad: los jóvenes alemanes ya no quieren seguir pagando la culpa, ya no tienen mala conciencia". Finalmente, el Dr. Borrell apuntó una última razón: el hundimiento del muro de Berlín, que puso de manifiesto la gran cantidad de países del Este que querían formar parte de la UE, y que aceleró la tarea de unificación. "Europa es un sueño cumplido", concluyó el Dr. Borrell.

"Y ahora, el gran motivo del siglo XXI para una Europa unificada es la capacidad de enfrentarnos al mundo global. Pero cuando más necesitamos integración política es cuando menos dispuestos estamos: nos falta el sentimiento identitario europeo, aún somos de nuestro estado, y tenemos miedo a la inmigración, el terrorismo, al euro y a la deuda".

Un nuevo rumbo para la UE

El Dr. Borrell finalizó su ponencia exponiendo tres posibles rumbos que podría tomar Europa. "Podríamos seguir tal como ahora, y esto supondría tener cada vez gobiernos menos europeístas, inversores creyendo menos en el euro y europeos cada día más desencantados". Un segundo rumbo, continuó Borrell, sería una revolución como la planteada por el presidente Trump, volviendo al estado nación y renunciando a la integración regional que propone Bruselas o al mercado de libre circulación. "Pero este es un gran error porque la inmigración, el cambio climático o la inestabilidad monetaria son irresolubles en el ámbito nacional. Estamos en un mundo de gigantes: China, Sudáfrica, Brasil o Nigeria. Por lo tanto, haciéndonos pequeños no arreglaremos un mundo tan grande. Tenemos que tener cuidado con el nacional-proteccionismo".

Finalmente, el Dr. Borrell expuso la solución en la que él confía: que un grupo de países europeos -alrededor de doce, según sus palabras- apuesten por una integración económica y política real. "El viejo núcleo carolingio puede creer aún en la UE y compartir políticas fuertes, serias e integradas respecto al paro, las garantías bancarias y la defensa", concluyó Borrell.