Sergi Corbella: "Experimentar ansiedad cuando el contexto de incertidumbre es grande, es normal"
03.11.2017

El momento político actual que vive Cataluña provoca una situación de estrés para muchas personas que, según los expertos, hay que saber gestionar. Incluso el departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña ha difundido un vídeo a través de las redes sociales en las que da a conocer una serie de consejos para todas aquellas personas que estén angustiadas por la tensión y la incertidumbre política de estos días.

El Dr. Sergi Corbella, decano de la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna-URL, tiene una larga experiencia como psicólogo especialista en psicología clínica. Con él conversamos sobre cómo afrontar estos días.

La gente está viviendo emociones intensas. ¿Qué nos pasa?
Debemos ser conscientes de que hay reacciones emocionales que experimentamos de forma individual y también de forma colectiva. Experimentar emociones colectivamente tiene un elemento amplificador de la propia emoción y al mismo tiempo no te permite relativizarlo, rebajarlo, no estar angustiado. Cuando uno sufre ansiedad y llega a casa, los demás te pueden ayudar a relativizar, apaciguar, pero cuando es colectiva es diferente.

Porque estamos hablando todo el día del mismo tema...
Exactamente, y termina retroalimentándose. Estas últimas semanas experimentamos emociones básicas con un nivel de intensidad elevada. El miedo, en algún momento la rabia, la tristeza profunda... nos invaden de una forma importante. Ha habido mensajes por todos lados que lo que generan son incertidumbre y la incertidumbre es la madre de la ansiedad. Hay autores que definen la ansiedad como la incapacidad de anticipar escenarios de futuro. Cuando yo no sé qué pasará mañana me angustia, porque estoy acostumbrado a funcionar con un día a día donde sé qué debo hacer.

¿Qué consecuencias puede tener esta ansiedad vivida de forma colectiva?
Lo que hay de momento es un cierto cansancio emocional por parte de muchos ciudadanos independientemente de los colores políticos. Si hay una mínima sensibilidad por la situación social y política, la gente percibe un ambiente de incomodidad, de miedo o incluso de pánico: la típica pregunta, ¿qué pasará con mi pensión?, etc. Todo alimenta un estado de tensión latente, y cuando se da de forma recurrente es cuando aparecen las consecuencias del estrés como el cansancio, la irritabilidad, el insomnio, la dificultad para concentrarse, etc.

¿Estamos en este momento? ¿Vivimos con estrés?
No todos, eso depende de cada uno. No podemos hacer una lectura global, de etiquetas sociales, porque acaban siendo aspectos muy personales. Debemos saber que todas estas emociones que estamos teniendo son adaptativas, si estamos experimentando estas emociones es porque las circunstancias de nuestro entorno nos las generan.

No hay que preocuparse, entonces...
De entrada, no. Experimentar ansiedad cuando el contexto de incertidumbre es grande es normal. También es verdad que cuando ya hace unos días que la vamos arrastrando es recomendable gestionarlo, es decir, nos conviene poner distancia y, aunque sea difícil, relativizarlo. Descomprimir, descansar, centrarnos en el aquí y ahora de las cosas, distraernos, hacer lo que nos gusta como ver una película, pasear con la gente que queremos..., el afecto es muy importante en momentos de incertidumbre y de ansiedad.

¿Qué consecuencias generaron los actos violentos del día 1 de octubre?
Una cosa son los hechos políticos que están pasando, que son graves y excepcionales. Esto genera unas emociones a la sociedad que son adaptativas a la excepcionalidad de lo que se está viviendo. Estas emociones, al por mayor, como adaptativas, no las podemos considerar graves. Ahora bien, los episodios de represión y de violencia que se han vivido han podido activar en determinados colectivos que presenciaron o vivir estas acciones unas consecuencias de estrés postraumático, que están ahí. Y estas sí afectan más la salud. Y no es tanto el concepto de proporcionalidad, sino el como uno vive. La ofensa del gesto no está tanto en quien lo emite sino en quien la recibe. Un gesto puede ser justo y adecuado para unos y en cambio interpretado como signo de desprecio absoluto por quien es receptor. Un empujón puede ser vivida como una gran falta de respeto, sea proporcional o no.

¿Cómo cuidamos al otro? ¿Cómo nos relacionamos con el otro que no piensa igual que nosotros?
Se ha hablado mucho de fractura, de relaciones que se han roto sólo por desavenencias en este tema... Cuando lo que te está movilizando las emociones es tan intenso que hace que vivas los tema con una identificación máxima, que para ti lo es nuclear, y te encuentras con alguien cercano que no lo vive con la misma intensidad, cuesta entender. Encontrarte en esta situación hace que te sientas no entendido. En estos casos es recomendable tener claro que la cordialidad, el afecto, la sensibilidad y el respeto por el otro deben estar por encima de cualquier cosa. Puede haber momentos de confusión en la escala de prioridades cuando nos dejamos llevar por la emoción intensa, fruto del momento. Pero debemos tener muy claro que la compañía de los seres queridos, piensen lo que piensen, es la prioridad máxima.

¿No hablar del tema es una buena solución?
No hablar del tema es una estrategia. Si sabemos que no nos pondremos de acuerdo y hablar nos incomodará, mejor no hablar de ello. En un momento intenso y de tensión no hablar es una estrategia para mantener la cordialidad. Aunque, para mucha gente también puede ser complicado, porque morderse la lengua no es fácil cuando para alguien es muy importante.

Se habla también de fractura, de que costará mucho rehacer relaciones rotas. ¿Cree que esto ocurrirá?
Yo confío en la especie humana. Es una prueba de madurez. Debemos saber que las discrepancias y las discusiones forman parte de lo habitual en las relaciones humanas. La discrepancia de opinión es muy vieja, nace desde el momento en el que en el mundo hay más de una persona. La historia pone a prueba de manera constante nuestra capacidad de entender y respetar las opiniones diversas. El reto siempre está en gestionar la diferencia de forma pacífica ...

¿Cómo tenemos que afrontar desde la universidad este momento?
Desde la sensibilidad, la voluntad de comprender al otro, y el respeto a la diferencia. Si sabemos conjugar estos tres elementos, es muy difícil que haya confrontación posterior. Lo que se generará es discusión y, cuando esta discusión se produce en el marco de los tres elementos que he mencionado, la puerta del diálogo siempre queda abierta. Creo que, en estos momentos de tensión, desde la universidad, nos toca velar por fomentar con estos tres elementos una actitud abierta, reflexiva y constructiva fundamentada en el respeto al otro y el rechazo de la violencia.