"La flipped classroom te ayuda a abrir la mirada sobre la manera de enseñar"
03.10.2018

Revertir la manera de hacer la clase. La profesora Elena Ojando se ha convertido en uno de los referentes de la flipped classroom, una nueva forma de entender el aprendizaje que se suma a las diversas iniciativas de innovación pedagógica que vivimos.

Además de ser el tema de la tesis que leerá dentro de unos meses, es la autora -junto con los profesores de la facultad Miquel Àngel Prats, Jordi Simón, Xavier Ávila, Antoni Miralpeix y Eva Martínez- del libro Diseño y aplicación de la flipped classroom (Ed. Graó), escrito conjuntamente con las maestras Nuria Cervera, Anna Pérez, Carolina de Britos y Bernadette Perdigués.
Todos los autores son miembros del Proyecto de Incorporación de la Clase Inversa (PICI), enmarcado en el Programa de Mejora e Innovación en la Formación de Maestros (MIF), en el que participaron tres escuelas de Barcelona: Virolai, Collaso y Gil, Jesuitas Gracia, junto con la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna-URL. El libro recoge las experiencias y las orientaciones en educación primaria y en la formación inicial de maestros en la flipped classroom.

¿Qué es exactamente la flipped classroom?
La flipped classroom es un enfoque pedagógico que pide que se invierta lo que tradicionalmente se ha hecho. Los alumnos acceden a la teoría de manera autónoma antes de la sesión presencial, por ejemplo a través de vídeos que el profesor les proporciona. De este modo, durante la sesión presencial pueden resolver las dudas y poner en práctica, de manera conjunta, la teoría que previamente han trabajado. Todo ello, siempre desde una perspectiva de trabajo colaborativo en el que el profesor puede atender a los alumnos y tiene tiempo para acompañarlos y conocer sus necesidades.
Hoy en día tenemos la facilidad de poder crear material didáctico digital de una forma muy fácil. Además, no se trata sólo de que el estudiante pueda ver el material cuando quiera, sino que también puede rebobinarlo, detenerlo y repetir varias veces lo que no ha entendido. Esto, conlleva una serie de cambios que van más allá de la simple incorporación tecnológica. Se trata de unos cambios que respetan la diversidad y las necesidades de cada uno de nuestros alumnos, que llegan a las aulas con necesidades diferentes a las que tenemos que dar respuesta.

¿Cómo nació?
Surgió en 2007 a partir de una necesidad. Jonathan Bergmann y Aaron Sams, dos profesores de matemáticas y de química del instituto Woodland Park de Colorado (EE.UU.), detectaron un absentismo muy elevado en las aulas por cuestiones meteorológicas y de localización. Por eso, decidieron que grabarían las clases teóricas y se las harían llegar a los estudiantes para que no se perdieran aquellas sesiones. Así podrían aprovechar las clases presenciales para ir al laboratorio y repasar, consolidar y poner en práctica cuestiones a partir de la teoría que ya habían visto antes de clase. Afortunadamente funcionó muy bien; redujo el absentismo y aumentó el rendimiento académico de los estudiantes.

Esto implica que los estudiantes deben tener voluntad para mirarlo antes.
Esta es una de las grandes preocupaciones de los profesores. De hecho, es uno de los interrogantes que se repite siempre que hablamos de la flipped classroom. Sin embargo, hemos podido concluir, a raíz de las diferentes experiencias, que hay que acompañar a los estudiantes en este cambio, ya que, si queremos cambiar la clase, hay que orientarlos tanto en las diferentes dinámicas que se llevarán a cabo durante las sesiones presenciales como también en este trabajo autónomo, que pide una serie de competencias de los estudiantes.
Nosotros hemos participado en el proyecto PICI, para ver si esto también se podría trasladar a la educación primaria, la secundaria o en la universidad. La hemos implantado en tres escuelas de Barcelona: Collaso y Gil, Virolai y Jesuitas de Gracia. Formamos un equipo con los maestros para estudiar si en primaria la flipped classroom también se podría aplicar. Los resultados fueron que funcionaba, que ayudaba a poner en práctica el aprendizaje y que, además, aumentaba la motivación de los alumnos.

Hacerles estudiar en casa cuesta. ¿Realmente se miran los materiales fuera del horario escolar?
Cuando hacemos formación a los profesores siempre surgen preguntas como "¿Qué hacemos si no se lo miran?", "¿Qué hacemos si, antes de la clase, este estudiante no ha hecho nada?". Nosotros pensamos que es una cuestión de hábitos que se deben trabajar poco a poco. Tiene que haber un proceso previo para aumentar la autonomía de los estudiantes: deben saber cómo aproximarse a la teoría, deben saber qué es lo importante, deben discernir entre lo que hay que subrayar y lo que no. Hay que ayudarles y crear este hábito de trabajo previo. Y esto también sirve para los estudiantes universitarios que, en la práctica, no son tan autónomos como podríamos pensar a priori, porque tienen una concepción de las clases teóricas, más tradicional, más magistrales.

El trabajo fuera del horario de clases no siempre es fácil.
No es fácil, pero el recibimiento ha sido muy positivo. De hecho, a partir de este proyecto también aplicamos la flipped classroom en la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna-URL, en diferentes asignaturas del grado en Educación Infantil y Primaria. Eran asignaturas relacionadas con cuestiones de tecnología educativa, tanto optativas como obligatorias, y otras como las matemáticas, la didáctica de la lengua o la música. El recibimiento de los estudiantes fue positivo. Al inicio, un porcentaje minoritario de estudiantes quizás no seguía el ritmo, pero luego los mismos compañeros y las dinámicas de clase los llevaban a hacer el trabajo previo, porque si no hacían la actividad o el proyecto no avanzaban.

Los estudiantes revisan la teoría en casa y en clase hacen la parte más práctica. Es decir, la presencialidad es más entretenida.
Podríamos decirlo de esta manera, si entendemos la práctica como algo más entretenido. La presencialidad, el hecho de que estemos todos, pide que el tiempo se aproveche al máximo y hacer que tenga sentido. Se trata de aplicar dinámicas tales como intercambiar ideas, opiniones y maneras de entender; resolver casos; construir algún proyecto; innovar ... Buscamos la forma, la dinámica, la metodología y la didáctica para que los estudiantes puedan aplicar lo que previamente han trabajado. Es decir, la teoría puede ser en cualquier formato, y cuantas más opciones tengan, mejor. Cuanto más le facilitemos las cosas, más recursos tendrá el estudiante.

Usted se ha convertido en uno de los referentes de este tema. ¿Qué le llamó la atención, o qué le gustó para dedicarse de lleno y dedicarle la tesis?
Yo trabajaba en otro tema, que eran los diagnósticos tecnopedagógicos, pero me interesaba cambiar el enfoque que aplicaba en las clases en la facultad, y oí hablar de la flipped classroom a través de las redes sociales, a través de artículos difundidos por Twitter. Dentro del grupo de investigación o incluso entre compañeros habíamos hablado de esta posibilidad, y ponerle nombre me gustó. Poder ponerle nombre, estructurarlo, organizarlo. 

No nos inventamos nada, por lo tanto. Sólo le faltaba el nombre…
Todo está inventado, pero a veces es cuestión de plasmar esa idea, de ordenarla, y eso después ayuda a ejecutarla. Estos artículos me ayudaron en esta segunda parte. También estaba motivada y animada por los directores de la tesis, el Dr. Jordi Riera y el Dr. Miquel Ángel Prats, que me envió muchos artículos, me animó a continuar con este tema, investigando y observando, y presenté el proyecto de tesis.

¿Cómo definiría la flipped classroom en una frase?
Es una oportunidad para invertir la clase. La flipped classroom te ayuda a abrir la mirada sobre la manera de enseñar.

Estamos hablando mucho de innovación educativa y parece que lo estamos cambiando todo. ¿Estamos haciendo bien o estamos huyendo adelante porque vemos que los estudiantes no aprenden o no aprenden tan bien como aprendían antes?
Es cierto que últimamente el reto viene de la innovación. Hay muchas cosas que están rompiendo la idea tradicional; ha cambiado incluso el aspecto arquitectónico de las aulas. Pero yo creo que esto también viene dado por una necesidad. La escuela ha llegado a este punto porque también ha cambiado la sociedad. Hay una presión que ha generado esta revolución educativa, que lleva a la transformación, y esperamos que esta transformación siempre sea en positivo y que ayude a nuestros alumnos, que es el objetivo final, que ayude a prepararlos mejor. La tecnología, por ejemplo, ha creado mucha controversia y aún crea. Nosotros no podemos dar la espalda a la tecnología. Yo creo que la escuela debe poder trabajar, y debe dar herramientas y recursos para que hagan un buen uso.

Muchos profesores viven con la duda de si de hay que tener el móvil en clase: el utilizarán para buscar cosas interesantes en Google o lo utilizarán para hablar por WhatsApp con el amigo? Debemos tener acceso a la red en clase? Porque es evidente que han perdido atención, capacidad de concentrarse en un tema.
No digo que no haya una reducción de esta atención, porque todos coincidimos en este tema. Podemos hablar de nuevas generaciones, de nuevas maneras de comunicarse, pero yo creo que vale la pena hacer uso de la tecnología para que los móviles no dejan de ser grandes recursos que nos facilitan el acceso a mucha información, a materiales que podemos utilizar en clase, y acompañar a los estudiantes en este uso creo que es la clave. Es muy interesante. Se debe hacer.

Hábleme del libro. Es el resultado de un trabajo de investigación. ¿Qué utilidad puede tener para los maestros?
El libro recoge todas las experiencias de este proyecto de aplicación de la flipped classroom en primaria y en la universidad. Hemos recogido todas las experiencias que se vivieron en las escuelas en la etapa de educación primaria, así como también en las asignaturas de la FPCEE Blanquerna. Hay una primera parte más teórica, de contextualización, definición, y caracterización del modelo. Luego está la exposición de todas las experiencias, con un guión de cada una de las fases de la aplicación y con las actividades que se llevaron a cabo, y luego hay una parte final con recursos y materiales que quieren ofrecer a los lectores algunas herramientas y pasos que ellos mismos puedan aplicar la flipped classroom. Lo recomendamos cuando vamos a hacer formación de formadores, para que los ejemplos del libro pueden ayudar siempre a inspirarnos.

En su tesis el estudio es más amplio…
Sí, estoy haciendo la tesis sobre la flipped classroom aplicada a la enseñanza superior. Cogimos una muestra de las diez facultades de Cataluña donde se imparten los grados en Educación Infantil y Educación Primaria. Identificamos algunos profesores que aplican la flipped classroom y pudimos entrevistar a más de veinte.

Repartidos por todo el territorio?
Sí. Representan las diferentes universidades de Tarragona, Lleida, Girona y Barcelona. Todas tienen representación. Entrevistamosa  los profesores y, además, pasamos cuestionarios a los estudiantes. Y, en paralelo, estudiamos una experiencia en Blanquerna, en la que aplicábamos flipped classroom para poder observar los beneficios. El año siguiente aplicamos la flipped classroom a más grupos y asignaturas, porque los resultados del curso anterior habían sido muy positivos.