"Un problema que inicialmente es de lenguaje puede terminar siendo un problema intelectual"
17.06.2020

Ignasi Ivern explica la importancia de esta mirada abierta a la hora de tratar a las personas con problemas en el lenguaje

La Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte ofrece de cara al próximo curso el doble grado en Psicología y Logopedia, una oferta atractiva para aquellos estudiantes que quieran profundizar en la mente humana, la comunicación y el lenguaje o que tengan curiosidad por el ser humano en su globalidad. Ignasi Ivern, doctor en Psicología y logopeda, profesor de los grados en Psicología y Logopedia e investigador del Grupo de Investigación Discapacidad y Calidad de Vida, explica la importancia de esta mirada abierta a la hora de tratar a las personas con problemas en el lenguaje, que casi siempre van más allá de los tratamientos técnicos para recuperar el habla o mejorar la comunicación.

¿Por qué un doble grado en Psicología y Logopedia?
La realidad no es tan parcelada como la pintamos nosotros. Tenemos disciplinas muy cerradas pero la realidad no es así. Los problemas son por naturaleza interdisciplinarios, y para resolverlos necesitamos una visión desde muchas perspectivas diferentes. ¿Qué comparten la logopedia y la psicología? De entrada, la psicología, a grandes rasgos, estudia la conducta humana, y la logopedia se fija sobre todo en la comunicación y el lenguaje. Cuando estudias la conducta, la comunicación y el lenguaje son dos pilares fundamentales. Cuando estudias la comunicación y el lenguaje desde la perspectiva psicológica, ¿qué haces?, ¿psicología ?, ¿logopedia? Realmente, ambas están entrelazadas, como mínimo, con respecto a todo lo que es la comunicación y el lenguaje y, incluso, la cognición. La psicología, además de la intervención, tiene más tradición en investigación, y la logopedia tiene una tradición más fijada en la intervención.

La logopedia es una disciplina muy joven...
Joven en la universidad, pero con mucha trayectoria en la práctica. Por ejemplo, la gente que era sorda era tratada por especialistas que no eran considerados logopedas, pero que, en definitiva, debían tener conocimientos sobre la sordera. Algún día serían logopedas. La cuestión es que la tradición es larga, pero no se ha hecho un hueco en investigación. Desde que apareció como una nueva titulación de diplomatura, y después de grado, la voluntad es que la logopedia también tenga un papel relevante en investigación.

Ya se está haciendo investigación en el ámbito de la logopedia.
Sí. Lo que pasa es que muchas veces, cuando preguntas "¿Qué estás haciendo, logopedia o psicología?", La frontera es muy fina y, en definitiva, es igual. Pongamos, por ejemplo, un caso del que antes no se hablaba mucho y ahora es muy conocido: las personas que tienen TEA (trastorno del espectro del autismo). Dentro de este trastorno, hay un grupo de personas que se ha popularizado mucho porque se han hecho series que tratan lo que antes se denominaba síndrome de Asperger. El síndrome de Asperger es lo que tiene, por ejemplo, Greta Thunberg y muchos otros personajes, también de ficción, como Sheldon Cooper, de The Big Bang Theory. Estas personas estarían dentro del espectro del autismo pero con una alta funcionalidad. Ahora imagina cuando iban a la escuela. Se trata de un perfil muy particular para que la gente de alrededor muchas veces lo desconoce y no los entiende. Cuando hablamos del síndrome de Down, la discapacidad es tan evidente que todo el mundo puede entender el comportamiento atípico de esa persona. En cambio, una persona con lo que antes denominábamos Asperger y ahora a menudo se identifica como TEA con alta funcionalidad es muy mal comprendida. Necesitan un tratamiento especializado, un soporte, al menos dentro del marco escolar, para que puedan tener la oportunidad de seguir el curso como el resto.

¿Cómo son las personas con TEA?
No tienen dominio de las habilidades sociales para comunicarse. Voy poco a poco al decirlo porque a veces se entiende muy mal. No es que no les interese relacionarse con los demás, sino que no saben, que es diferente. Y "no saben" significa que les cuesta captar las intenciones de los demás. Por lo tanto, contextualizar. Y, en la comunicación, si no eres capaz de contextualizar, estás perdido. Son conductas que, vistas desde fuera, son cómicas, hacen reír, porque, en definitiva, son situaciones graciosas. Pero cuando convives con una persona que tiene estas dificultades, no hace reír, al contrario.

Esta persona sufre.
Esta persona sufre y todas las personas de su alrededor también sufren. Sufren porque, si no nos entendemos, se hace muy difícil relacionarse.

Exactamente. La importancia de la comunicación...
Por un lado, existe este problema. Por otro lado, aparte de la interacción social y la comunicación, estas personas pueden tener un problema de conductas repetitivas, intereses restringidos ... Hay algunas cosas que les interesan muchísimo y, entonces, como que les interesa tanto su tema, en una conversación siempre lo conducen hacia allí. Esto aburre los demás y hace que, cuando los ven, salgan corriendo. A grandes rasgos, estos son los dos ejes con los que una persona con TEA con alta funcionalidad -lo que antes denominábamos Asperger- tiene problemas. Ahora imagínate un chico de doce años que tiene este problema. ¿Quién se ocupa, de este chico? En este país, lo hacen tradicionalmente los psicólogos, pero, en EEUU, quienes se ocupan frecuentemente son los logopedas. ¿Por qué? Porque aquí, por la razón que sea, o porque no ha habido tradición, se ha enfocado como un problema de conducta y lo han asumido los psicólogos. En EEUU, en cambio, como uno de los ejes fundamentales en el que presenta problemas es la interacción social y la comunicación, un logopeda es quien sabe más de eso. Y este es un ejemplo claro de que, en función del lugar donde estés, se entenderá clarísimamente que esto es parcela del psicólogo o parcela del logopeda. Pero, en realidad, no es parcela de nadie. Es una situación que requiere que la persona que intervenga esté tan preparada como sea posible, sea un psicólogo, un logopeda o un psicopedagogo, o quien haga falta.

La interdisciplinariedad de la que hablaba al principio. ¿Qué gana, un joven que haga este doble grado? ¿Qué perfil tiene?
Si un joven únicamente quiere intervenir siguiendo unas instrucciones, no tendrá interés en hacer este doble grado y quizás hará sólo logopedia. Cuando encuentras a alguien con curiosidad, con ganas de saber qué le pasa a esta persona y por qué, entras en el campo de la conducta, en el campo de la psicología. Cuando te adentras en este desazón y te preguntas "¿Cómo puede pasar esto?", Entras en un terreno que, en mi opinión, da igual que se denomine psicología, logopedia, antropología o neurobiología. Es igual. Es el terreno de la mente.

La importancia del lenguaje para nuestra vida es evidente. ¿Nos puede condicionar la vida? Cuénteme este concepto de que "el lenguaje lo embadurna todo" que ha mencionado en un momento de esta entrevista.
En un principio, el desarrollo cognitivo y el desarrollo de la comunicación y el lenguaje siguen caminos diferentes. Gracias a la interacción social, unos procesos y otros entrelazan hasta que llega un momento en el que el lenguaje depende del desarrollo cognitivo y el desarrollo cognitivo depende del lenguaje. No es que el uno esté subordinado al otro, sino que están interconectados de tal manera que los problemas cognitivos inciden sobre el lenguaje y los lingüísticos pueden afectar el desarrollo de la inteligencia.

¿Por ejemplo?
Ahora las cosas han cambiado mucho, pero yo pongo un ejemplo que a veces es un poco polémico. Hace varios años, sobre todo en los pueblos, siempre había alguien que era identificado como el "tonto" del pueblo. Curiosamente, cuando indagan, investigas y hablas, descubres que de tonto no tenía nada, sino que era sordo. A veces, detrás de estos tontas había una persona con sordera que no había sido tratada; se la había aislado, que es todo lo contrario de lo que se debe hacer. La sordera es un problema sensorial, que secundariamente afecta el lenguaje, pero lo que hace este lenguaje afectado es imposibilitar que te puedas desarrollar intelectualmente de manera óptima. Esto lo encuentras clarísimamente cuando las personas no han tenido los apoyos adecuados. Así, un problema que inicialmente es de lenguaje puede terminar siendo un problema intelectual. La línea entre cognición y lenguaje es muy fina para que el lenguaje es la herramienta principal del pensamiento, pero a veces esta interrelación nos puede llegar a confundir. Cuando estamos en el extranjero y no dominamos el idioma, la sensación que tenemos es que somos burros y, de hecho, los demás nos tratan como si lo fuéramos. Así, también, nos deslumbra alguien que habla muy bien y nos puede hacer pensar que es más listo de lo que realmente es.

La logopedia, en este sentido, ha ayudado muchísimo todos estos niños que de pequeños tenían problemas de lenguaje. ¿Ha contribuido a mejorar la vida de las personas?
Yo diría que es de las titulaciones en las que hay un agradecimiento más claro. En nuestro centro hay muchos niños y niñas que, de adultos, vuelven a vernos y nos dicen: "Si no hubiera pasado por aquí, ahora no sería nada, sería un fracasado". Tenemos muchos casos de padres que llevan a sus hijos y, cuando les explicamos el problema, ellos se reconocen también como personas con dislexia, TDAH o Asperger. Y, a partir de ahí, entienden muchas cosas. Te dicen: "Todo lo que me has contado es lo que yo viví de pequeño".
 
Y nadie les trató...
Entonces lloran. La mayoría de padres acaban llorando porque dicen: "¿Por qué no me trataron, por qué no me ayudaron, con todo lo que he sufrido". No quieren que sus hijos pasen por el mismo.
 
¿Y en el caso de los adultos? La logopedia se asocia mucho a los niños...
En el caso de los adultos, tengo en mente un ejemplo muy bonito. Es el caso de Montse Massana, médica y logopeda. Estuvo trabajando en el Hospital de Olot, estaba especializada en afasias, un trastorno de lenguaje "adquirido" a consecuencia de un daño cerebral, sea un tumor, una meningitis, un ictus, un traumatismo craneoencefálico, etc. Entonces, en un momento dado, a Montse Massana le detectaron un tumor cerebral, en una zona crítica para el lenguaje. Ella lo sabía perfectamente y ya anticipó toda la rehabilitación que debería hacer.
 
Pasó de médico a paciente...
El testimonio de esta persona es interesantísimo porque no sólo se situó en la doble perspectiva de antes profesional y ahora paciente, sino que, además, era profesional de la especialidad de la que ahora era paciente. De este modo, como paciente puedes decir exactamente los beneficios y los perjuicios de la intervención logopédica: qué bien, qué no va bien... Hablas con ella y te cuenta claramente las cosas que son eficientes de la intervención logopédica. Poco después de esto, escribió un texto que vale la pena leer. Para mí, este es un caso clarísimo de lo que puede hacer la logopedia y la psicología, conjuntamente.
 
En situaciones complejas necesitan ambas disciplinas...
Muchas veces, la imagen que tiene la gente de la logopedia es que resolvemos problemas de articulación. Este logopeda sólo se fija en la forma del lenguaje y suficiente. Es decir, en lo que se ve, si estructura bien las frases, si la gramática es correcta, si articula bien los fonemas... Hay muchos logopedas que sólo hacen eso. Pero, claro, a Montse no le pasó sólo eso. Aparentemente lo era, pero, además, en su artículo explica lo siguiente: "He descubierto con esta enfermedad que el lenguaje es muy complicado, que el lenguaje es un ejercicio de intenciones que a mí me cuesta mucho seguir. Que muchas veces genero conflictos porque soy demasiado seca, porque digo las cosas directamente, cuando antes no lo hacía. Antes tenía muchas ocurrencias, era más imaginativa, y en cambio, ahora resulta que lo que me pasa por la cabeza lo digo sin anticipar cómo se lo podrá tomar el otro o cómo no y eso me genera conflictos. Y los otros me hacen bromas y me dicen cosas y yo no acabo de captarlas y sufro y me angustia mucho". Esto, con las relaciones más cercanas. Si, además, le añades el hecho de ir a comprar o llevar una vida cotidiana con gente que no conoce, ¿qué hace, al final? Se aísla, y esto, tal como hemos comentado antes, no es bueno. Es un error pensar que el lenguaje se refiere sólo a aspectos formales. El lenguaje es una herramienta para pensar y una herramienta para comunicarse. Por ello, logopedia y psicología se complementan, porque el lenguaje integra procesos mentales y procesos socio-afectivos.
 
Es inevitable que hablemos de la situación que vivimos, del confinamiento. ¿Cómo nos afecta? ¿Cómo saldremos?
Yo no puedo decir nada más que mi opinión, que no tiene más valor que la de cualquier otro. El confinamiento nos ha afectado en muchos sentidos, pero yo quisiera destacar, en primer lugar, la convivencia. Antes, en muchas familias, podía ser mínima, muy limitada, unas horas por la noche en las que se coincidía para cenar y, después de un rato de relajación, acostarse. En cambio, ahora estamos forzados a convivir. Esto hace que ahora salgan muchos problemas latentes que antes existían pero no emergían. ¿Cuántas roturas y divorcios habrá? Y no será por culpa del confinamiento, sino porque el confinamiento habrá obligado a las personas a convivir. Como saldremos dependerá de la riqueza espiritual, intelectual y humana de cada uno. Hay personas que lo han visto como una oportunidad para leer mucho y otros no saben qué hacer en todo el día. Es decir, se vuelve a poner de manifiesto la importancia de los intereses. También te puedo decir una cosa: yo soy de aquellas personas que, cuando comenzó el confinamiento, seleccioné todos los libros que quería leer y los puse aquí, encima de la mesa. ¿Cree que he tenido mucho tiempo de abrirlos? Nada.
 
¿Y como profesor? ¿Cómo lo ha vivido? La comunicación ha sido diferente, e imagino que se ha puesto de manifiesto la importancia, también, de la comunicación no verbal, de la necesidad de vernos, de la presencialidad.
Exactamente. Cuando hacemos clases muy numerosas, la mayor parte de los estudiantes silencian el micrófono y apagan la cámara, por lo que no sabes si están o no. Te pierdes un aspecto importantísimo de la comunicación que es la retroalimentación, es decir, el feedback. No sabes si lo que explicas interesa, si no interesa, si lo tienes que repetir, si lo tienes que aclarar ... El lenguaje escrito es a continuación, pero al lenguaje oral hay repeticiones, circunloquios, redundancias, de acuerdo con el feedback del interlocutor. En las videoconferencias, a menudo no puede ver la otra persona. Yo, a las clases, suplicaba que, como mínimo, media docena de personas "dieran la cara". Y es que la comunicación no verbal es muy importante. Cuando hablamos, expresamos literalmente un significado, pero más allá de lo que decimos tenemos unas intenciones determinadas, y al final todo tiene unas consecuencias. En la comunicación, lo más importante ya no es la literalidad, sino la forma en que se dicen las cosas; por tanto, la intencionalidad. ¿Cómo puedes captar las intenciones? En gran medida, con la comunicación no verbal. Si falla, tienes muchísimas dificultades, justamente, para captar las intenciones. Y la comunicación, fundamentalmente, es la captación mutua de intenciones. Por lo tanto, esto es crucial. Mis estudiantes lo saben y algunos, con buena fe, activan la cámara.